MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Naciones Unidas ha considerado “histórica” la condena a cadena perpetua dictada por un tribunal alemán contra el exgeneral sirio Anwar Raslan, acusado entre otros delitos de torturas, y ha advertido de que “antes o después” rendirán cuentas los responsables de abusos en el “brutal conflicto” de Siria, para lo cual confía en que se siga aplicando la justicia universal.

Raslan ha sido condenado por un tribunal de Koblenz que ha considerado probada su responsabilidad en delitos de torturas, retención ilegal y violencia sexual, entre otros. Precisamente, ya había sido condenado otra persona a su cargo, pero el de veredicto de este jueves no tiene precedentes por su alcance y simbolismo.

“Este juicio pone de nuevo el foco en las torturas y en el trato cruel y verdaderamente inhumano (…) que han sufrido innumerables sirios en centros de detención”, ha subrayado la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en un comunicado.

La sentencia examina, por ejemplo, los abusos en una cárcel de los servicios de Inteligencia en Damasco donde se habrían registrado unas 4.000 víctimas, con al menos una treintena de fallecidos, según la agencia de noticias DPA. Algunos de los testigos y víctimas de Raslan han brindado su testimonio ante el tribunal.

Bachelet espera que la sentencia sea un punto de inflexión, un “salto fundamental” en la depuración de responsabilidades y el auxilio a las víctimas en un país que lleva más de diez años lastrado por una guerra que no cesa. Según la expresidenta chilena, pone “bajo aviso” a las autoridades: “No importa dónde estéis o el rango que tengáis, ya que si perpetráis torturas u otras violaciones graves de los Derechos Humanos rendiréis cuenta antes o después, en casa o en el extranjero”.

Para ello, considera clave la justicia universal, un principio bajo el cual los tribunales de terceros países pueden sentar en el banquillo a personas consideradas responsables de perpetrar crímenes de guerra o contra la humanidad. En el caso de Siria, la implicación de sistemas judiciales externos es especialmente clave porque no forma parte del Tribunal Penal Internacional (TPI) y el Consejo de Seguridad de la ONU tampoco ha logrado consensuar la invocación de dicha corte.

La última condena supone, en opinión de Bachelet, “un claro ejemplo de cómo los tribunales nacionales pueden y deben cubrir las carencias en materia de rendición de cuentas” con investigaciones “justas e independientes” que respeten los estándares internacionales. “Sirve como disuasión y ayuda a prevenir futuras atrocidades”, ha considerado.