Felipe González: “La política se ha vuelto mucho más crispada y se ha convertido en una política de trincheras”

CÁDIZ, 24 (EUROPA PRESS)

El expresidente del Gobierno, Felipe González, ha afirmado este viernes que “la política se ha vuelto mucho más crispada y se ha convertido en una política de trincheras”, al tiempo que ha reconocido no entender “la crispación” porque “se puede decir absolutamente todo pero hay que respetar las formas para que haya fondo”.

En declaraciones durante su participación en Cádiz en el ciclo ‘Reencuentros’ que organiza la Fundación Cajasol, el ex dirigente socialista ha lamentado que “el insulto gratuito es una crispación innecesaria de la convivencia, y hay un fenómeno peculiar que se contamina a los medios: la política de trincheras y de radicalización hacia los extremos sólo sirve hacia los extremos, y no es problema de cuántos votos tenga uno u otro, sino cuánto afecta esa crispación a quienes tienen que tomar decisiones que afectan a todos”.

En su intervención en el Oratorio de San Felipe Neri, donde se promulgó la Constitución de 1812 y de la que se han cumplido 211 años, González ha recordado que “la primera Constitución que reconoce que la soberanía reside en el pueblo es la de 1812, la que más ha durado de nuestra historia”, siendo además “la más resistente y resiliente de la historia de España”.

Sin embargo, ha reconocido que “el problema de las constituciones, en la vida que estamos viviendo con la inmediatez de los acontecimientos y la preocupación de las personas por lo que va a pasar mañana, es que son los cimientos de la convivencia, y eso no se ve” porque “la gente se preocupa por los hechos que se ven y que les afectan”.

No obstante, ha pedido “cuidar los cimientos y respetarlos, porque el edificio de la convivencia se basa en eso”, aunque ha manifestado que “no estoy en contra de que se reforme la Constitución, y me irrita más que los constitucionalistas que la defienden la incumplan por intereses que no entiendo” porque, según González, “hay algunos que defienden la Constitución metiéndose con ella o no cumpliéndola”.

“No me opongo a la reforma de las leyes, me opongo a que alguien no cumpla la ley porque no le da la gana amparándose en la Constitución” porque “para defender una norma hay que cumplirla”, ha asegurado el ex presidente del Gobierno.