Política

La Gran Senda gana en atractivo con la reapertura de la etapa que une Alpandeire y Ronda

MÁLAGA, 11 (EUROPA PRESS)

La etapa 6 de la Gran Senda de la Serranía (GR-141), entre los municipios malagueños de Alpandeire y Ronda, vuelve a abrirse a los senderistas después de haber permanecido cerrada varios meses. En este tiempo, la Diputación de Málaha ha desarrollado reparaciones, desbroces, nueva señalización y la limpieza del dolmen de Montero. Así, se podrá disfrutar de nuevo de parajes como el Tajo del Abanico, el Coto, Encinas Borrachas y el Camino de la Amargura.

El diputado de Medio Ambiente, Turismo Interior y Cambio Climático, Cristóbal Ortega, destaca la singularidad de esta etapa e invita a recorrerla junto al resto del itinerario que forma la Gran Senda de la Serranía.

“De todas formas hay que recordar que los senderos se trazan sobre escenarios y parajes donde, por colindar con fincas privadas, se realizan otro tipo de actividades compatibles, como son la agricultura, la ganadería extensiva, la actividad cinegética o la forestal”, ha sostenido.

Así, ha sostenido que, como senderistas, hay que percatarse de que “el derecho constitucional de disfrutar del medio ambiente debe interpretarse también teniendo en cuenta el respeto a la propiedad privada también reconocido en nuestra Carta Magna”.

En este sentido, el diputado provincial ha recordado que siempre que se realicen actividades en el medio natural hay que tener en cuenta “que no debemos salirnos de los caminos señalizados, recoger frutos ni ir acompañados de animales sueltos, ya que de esa forma seremos respetuosos tanto con el entorno natural como con las propiedades privadas”.

La Gran Senda de la Serranía de Ronda es un recorrido circular, dividido en seis etapas, que discurre por los valles de los ríos Guadiaro y Genal por caminos que transitaban antiguamente quienes se movían entre la Serranía y Gibraltar.

Los paisajes de los senderos son espectaculares por la orografía tan irregular del terreno, por su riqueza biológica y geológica y por la gran variedad de ecosistemas: densos bosques, praderas, terrenos rocosos, huertos y zonas de cultivos. Y a ello se une la belleza de los pueblos que jalonan los dos valles, han precisado desde la Diputación.