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Rusia dice que las maniobras que realizarán Ucrania y la OTAN son “una provocación armada directa”

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MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Las autoridades de Rusia han afirmado este jueves que las maniobras que realizarán próximamente Ucrania y la OTAN cerca de las zonas de frente en el este del país son “una provocación armada directa”, después de que Moscú denunciara que el objetivo de la organización era entregar armamento avanzado a Kiev en el marco de las mismas.

El representante permanente de Rusia ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Alexandr Lukashevich, ha criticado las informaciones sobre el despliegue de unidades de combate británicas y danesas a la zona, cercana a la línea de contacto en la región oriental de Donbás.

“La pregunta es: ¿para qué? Especialmente si los ejercicios ya se llevan a cabo muy cerca de la zona de conflicto en Donbás”, ha resaltado en declaraciones concedidas a la agencia rusa de noticias Sputnik, antes de incidir en que “como preparación para las maniobras, continúan llegando a Ucrania cargamentos militares e instructores”.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, afirmó la semana pasada que la OTAN “planea entregar a las tropas ucranianas armamento moderno, municiones y otros materiales usando como cobertura esas maniobras”, parte del cual estaría destinado a “grupos nacionalistas”.

En el este de Ucrania los conflictos se han mantenido desde hace años por las tensiones entre Ucrania y Rusia. En el caso de Crimea, Rusia se anexionó este territorio en 2014 antes de que la población decidiera su incorporación en un referéndum, mientras que la región de Donbás vive desde hace años un conflicto armado que enfrenta a las tropas ucranianas y a los separatistas prorrusos.

Los Acuerdos de Minsk, suscritos en septiembre de 2014 y en febrero de 2015, sentaron las bases para una solución política al conflicto en el este de Ucrania, pero no han derivado hasta ahora en el cese de la violencia. Las hostilidades han dejado hasta la fecha unos 13.000 muertos, según estimaciones de Naciones Unidas.